
Yo soy gran fan de la mexicana fiesta de días de muertos. A la cual considero la verdadera fiesta nacional; no sólopor nuestra expresión particular hacia la muerte, sino por el sincretismo hispano y autóctono que se da en ella. Es el mestizaje hecho fiesta. Si le suman el repudio familiar hacia lo gringo, evidentemente el Halloween no sería nunca mi mejor amigo. Y como niño aprendí que no era una cosa buena o deseable... pese a los dulces que podías obtener y a lo divertido que era hacer un disfraz o tallar una calabaza, o decorar lúgubremente tu casa. Quiero decir todo esa diversión estaba presente en el misticismo del día de muertos (las calavaeras, el altar, la cena, los alfeñiques, el pan) pero el Halloween a mis ojos infantiles carecía del valor profundo que sí poseía el Día de Muertos.

Como adolescente y con el primer acceso a Internet esta perspectiva cambió, porque
investigando descubrí que el sentido del Samhain, también conocido como día de Todos los santos, también conocido como Halloween era profundamente parecido a nuestro día de muertos; sólo que con una nota divertida y más profana que religiosa.
"La culpa lo tienes los que lo celebran, ni ellos mismos saben que clase de festividad tienen" me decía a mi mismo. El desencanto y simplificación comercial del día venía muy de la mano con el mismo efecto de la Navidad o el día de San Valentín (el cual odio, y ya paso por este año)o el día de San Patricio (el cual amo y pronto será). Cantidad de películas trataban de rescatar la Navidad (Mis favoritas son Un cuento de Navidad y ¿Cómo el Grinch trató de robar la Navidad?)y sólo A Nightamre before Christmas le daba cierto credito al Halloween; pero también salvando a la Navidad.

Así que imagínense mi sorpresa y beneplácito al toparme con una película que recuperaba ambos sentidos halloweensescos: el divertido, profano y lúgubre; como el místico, solemme y digno de respeto: Trick 'r Treat.
Lo importante es que la película se vende como una de terror interconectando historias macabras en un pueblito estadounidense. Pero entre las historias se cuenta uns entido más profundo de lo que es esta festividad. Con la efectividad moral de Un cuento de Navidad; con una lógica tarantinesca y una estética que bien podía haberla planteado Burton, la hora y media se va volando entre risas, sensación de asco, sobresaltos, sorpresas y uno que otro aprendizaje.

Cuidado con la figura sombría y tierna de Sam. Y recuerda las reglas: Nunca apagues una lampara de calabaza antes de la medianoche; siempre respeta los tratos; honra el Halloween; usa un disfraz; revisa tus dulces y cuidate de las travesuras... Nunca sabes quien observa para darte una lección extraordinaria de historia y folklore... a costa de tu vida.

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